Veinticinco años después, aquella compañía sigue marchando dentro de la pantalla
La miniserie que HBO emitió en septiembre de 2001 se convirtió en un clásico instantáneo del género bélico y, a pesar del paso del tiempo, no ha sido superada. Un repaso por sus claves, su elenco y el tono que la volvió única.

Yo era chico cuando el mundo se empezaba a volver chico, más chico de lo que uno quisiera, y me acuerdo de haberme sentado frente al televisor una noche cualquiera a ver una serie que se llamaba Hermanos de sangre y que me dejó mudo durante varios días, en el mejor sentido de la palabra, porque ahí entendí por primera vez que la guerra no era una aventura sino un montón de muchachos asustados tratando de cuidarse entre ellos, y eso fue una revelación que me quedó marcada para siempre, de manera que cuando uno vuelve a toparse con esta serie y se entera de que ya lleva un cuarto de siglo dando vueltas, lo primero que siente es una mezcla de sorpresa y de gratitud, sorpresa porque parece que fue ayer y gratitud porque sigue ahí, disponible para quien quiera sentarse a verla y dejarse conmover por esa humanidad tan concreta, tan pelada, tan honesta, que es justamente lo que la distingue de cualquier otra producción bélica que se haya hecho después.
La serie se estrenó el 9 de septiembre de 2001, apenas dos días antes de los atentados en Nueva York, y aunque reunió diez millones de espectadores en su debut, la cadena suspendió la campaña publicitaria tras la tragedia, de manera que la emisión siguió adelante casi en silencio y fue el boca a boca, sumado al paso del tiempo, lo que la terminó convirtiendo en un clásico imprescindible, algo que habla muy bien de su capacidad de conmover sin necesidad de ruido.
Una historia coral con sello cinematográfico
Hermanos de sangre se emitió en 2001 por HBO, con un presupuesto de 125 millones de dólares que era una cifra inédita para una producción de televisión, y eso se nota en cada secuencia de combate, aunque lo más valioso es la decisión de sus productores, Steven Spielberg y Tom Hanks, de colocar a los veteranos reales de la Easy Company presentando cada episodio en cámara, relatando en primera persona lo vivido, lo cual le da al conjunto una capa de testimonio que las reconstrucciones puramente ficcionales difícilmente alcanzan y que es, a mi entender, el verdadero corazón de la serie.
- La miniserie narra el recorrido de la Easy Company del 506.º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, desde el entrenamiento en campamento hasta la liberación de campos de exterminio en Europa.
- Está basada en el libro homónimo de Stephen E. Ambrose, publicado en 1992, aunque en pantalla el foco se desplaza de la estrategia militar hacia los vínculos entre los soldados.
- El reparto reunió actores poco conocidos en aquel momento, entre ellos Damian Lewis como Dick Winters, Ron Livingston, Donnie Wahlberg, Kirk Acevedo y Michael Cudlitz.
- En roles secundarios, y en etapas tempranas de sus carreras, aparecieron Michael Fassbender, James McAvoy, Simon Pegg y Tom Hardy, mientras que David Schwimmer, el más reconocible del elenco, encarnó al controvertido oficial Herbert Sobel.
- A diferencia de otras producciones del mismo equipo como The Pacific, la serie distribuye el peso narrativo entre el conjunto del batallón en lugar de concentrarse en dos o tres protagonistas.
Técnicamente, la producción apostó por una puesta en escena de escala cinematográfica, con batallas filmadas con criterio de cine bélico, un diseño de producción detallado y una dirección que alternó entre varios realizadores, entre ellos Phil Alden Robinson y David Nutter, y todo eso conforma un estándar que el género no ha vuelto a superar, en gran parte porque después se intentó replicar el formato pero nunca con la misma combinación de rigor histórico, emoción contenida y respeto por los testimonios reales, que es lo que vuelve a Hermanos de sangre una serie única y por eso, a pesar del paso de los años, sigue siendo cita obligada para quien quiera entender de qué manera se puede contar la guerra sin glorificarla y sin convertirla tampoco en un espectáculo vacuo, algo que en estos veinticimodes we need to keep remembering para no repetir los errores del pasado.
Si nunca la vieron, les digo con toda sinceridad que se sienten una noche tranquila, busquen los diez episodios, prepáren un buen té (te, en galés, que es la bebida que más me acompaña cuando quiero pensar en cosas serias) y déjenla correr, porque van a terminar queriendo saber más de estos muchachos, de la Easy Company y de aquel momento terrible de la historia, y van a entender por qué, a veinticinco años de su estreno, sigue sin tener rivales.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Chris Hemsworth protagoniza ‘Subversion’, una aventura de acción al estilo Bruce Willis

Sony pone fin al universo de villanos de Spider-Man con 'Kraven the Hunter' y asume el fracaso de su ambicioso proyecto

