Barry Manilow vuelve a frenar su regreso a Las Vegas: una bronquitis lo dejó a oscuras en pleno show
El cantante de Copacabana abandonó el escenario tras cantar apenas dos temas en el Westgate y debió cancelar la fecha siguiente; sus representantes hablaron de bronquitis aguda, en medio de una seguidilla de postergaciones marcadas por su operación de pulmón.

Tengo que confesarles que la primera vez que escuché Mandy en el walkman de mi tía Mary, mientras el tren del valle corría entre cerros verdes y ovejas pacientes, me pareció que esa voz llegaba desde un lugar muy lejano, casi de otro planeta, y sin embargo se metía en la pieza como si la cantaran a la vuelta de la esquina (hwyl, esa fuerza del alma que los galeses llevamos hasta en los recitales imaginarios). Por eso cada noticia sobre Barry Manilow me golpea de un modo raro, como si fuera un viejo conocido al que uno le desea siempre lo mejor sin haberlo cruzado jamás en la calle.
El pasado fin de semana, Manilow volvió a protagonizar un episodio que preocupa a sus fans: dejó el escenario del International Theater del Westgate Las Vegas Resort & Casino cuando apenas había interpretado dos canciones. Sus representantes confirmaron más tarde que se trataba de una bronquitis aguda y que, por recomendación médica, quedaba cancelada también la función del día siguiente, una noticia que llegó a los asistentes por correo electrónico, junto con los detalles para pedir el reintegro de las entradas.
Mientras el cantante se retiraba del escenario, según contaron testigos a medios estadounidenses, la banda siguió tocando instrumentales durante varios minutos hasta que una voz en off se hizo cargo del ambiente y anunció el final del espectáculo. No hubo retorno, ni bises ni despedidas formales: la sala empezó a vaciarse con una mezcla de decepción y comprensión, esa compasión que aparece cuando uno entiende que el artista no es una máquina sino un cuerpo que también se gasta.
Un regreso que no termina de arrancar
Lo de esta noche en Las Vegas no fue un hecho aislado, sino un nuevo capítulo de una residencia que viene peleando contra el calendario. La temporada original estaba prevista para febrero de este año, pero una intervención quirúrgica la corrió a marzo. En mayo, cuando parecía que finalmente iba a concretarse, Manilow volvió a postergarla: si bien describió su recuperación como de grandes avances, su médico le indicó que todavía no estaba en condiciones de salir a escena. Recién en junio pudo cumplir compromisos en el Reino Unido, y la idea era retomar Las Vegas en julio, algo que, como se vio, sigue sin terminar de cristalizarse.
- Febrero del año en curso: fecha original de la residencia en el Westgate.
- Marzo: postergación por la cirugía de pulmón.
- Mayo: nueva suspensión pese a los grandes avances en la recuperación.
- Junio: gira cumplida en el Reino Unido.
- Julio: intento de regreso a Las Vegas truncado por la bronquitis.
El trasfondo de tantas idas y vueltas es serio y merece ser contado con todas las letras. En diciembre del año pasado, el cantante fue diagnosticado con cáncer de pulmón en estadio 1, luego de una serie de estudios que comenzaron a partir de unas molestias en las caderas y de sus antecedentes de bronquitis recurrentes. La casualidad, en este caso, fue su mejor aliada: si no le hubieran pedido esas pruebas para ver cómo estaban sus pulmones, lo que tenía podría haber seguido avanzando sin dar señales.
“Si no me hubieran hecho esas pruebas para ver cómo estaban los pulmones, eso me salvó la vida, porque lo que tenía no tenía síntomas.”Barry Manilow, entrevista con la revista People (marzo)
El diagnóstico llegó de golpe, como llega siempre un balde de agua fría. Me dijeron: puede ser cáncer, y yo dije: no puedo tener cáncer, recordó el propio Manilow, todavía con tono de sorpresa. Cuatro semanas después del diagnóstico confirmado entró al quirófano para una lobectomía, la operación mediante la cual le extirparon la parte del pulmón afectada. Soy uno de los afortunados: no tuve que someterme a quimioterapia, radioterapia ni nada de eso, señaló, y agregó, con la crudeza de quien sabe que la historia podría haber sido otra: si se hubiera extendido más, habría estado en un lío tremendo, por suerte no se propagó.
La enfermedad, claro está, también lo obligó a repensar muchas cosas. En la misma conversación con People, Manilow reconoció que la experiencia lo empujó a hacerse preguntas que uno suele dejar para otro día. Realmente me ha hecho pensar profundamente sobre si hice lo que quería hacer, si he hecho feliz a la gente, si he sido un buen amigo, compartió, en una de esas declaraciones que a mí, particularmente, me dejan pensando un buen rato, porque suenan a balance de vida más que a simple parte médico.
Por ahora, lo concreto es que Las Vegas deberá esperar otra vez. No hay, hasta el cierre de esta nota, anuncio oficial de fechas reprogramadas ni detalles sobre cuánto se extenderá esta pausa que la bronquitis vino a imponer. Lo que sí queda claro es que, a sus más de ochenta años y con un pulmón menos, Manilow sigue eligiendo subir a un escenario cada vez que puede, y que cada función cumplida es, en sí misma, una pequeña victoria.
Si andan por el sur de Nevada en las próximas semanas y ven luces prendidas en el Westgate, dense una vuelta por la boletería y pregunten: a veces el reencuentro con un artista de estos se cocina a fuego lento, pero vale la pena esperar la mesa servida. Y si no, siempre nos quedará el walkman de la tía Mary y la hwyl de las tardes en el valle.
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