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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El guiso de chipirones que se cocina en media hora y te salva cualquier día

Patatas chascadas, gambones al punto y un truco de espesado sin harina: un plato de cuchara rendidor, barato y lleno de sabor a mar, ideal para resolver la cena sin complicarse.

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Diego RobertsTurismo · · 4 min de lectura
El guiso de chipirones que se cocina en media hora y te salva cualquier día

Hay días en los que uno vuelve a casa con el freezer casi vacío y la cabeza pidiendo un plato de cuchara que abrace. Para mí, el guiso de chipirones con patatas es la respuesta perfecta: se cocina en menos de media hora, no pide técnica complicada y deja esa sensación de mesa de puerto que a los argentinos nos encanta. Te cuento cómo lo hago yo, paso a paso, y por qué esos dos trucos que parecen menores cambian por completo el resultado.

Por qué chascar las patatas cambia todo

El primer secreto está en no cortar las patatas como siempre. El truco se llama chascar: apoyás el cuchillo sobre la papa cruda y, en vez de terminar el corte con la hoja, terminás de romper el trozo con la mano. Esa superficie irregular, con bordes astillados y filosos, libera mucho más almidón durante la cocción. Ese almidón es el que espesa el caldo de pescado de manera natural, sin necesidad de harina ni de maicena, y le da al guiso esa textura levemente ligada que tanto nos gusta.

  • Patatas chascadas en lugar de cubos prolijos: más almidón, caldo más espeso.
  • Saltear los chipirones antes que nada: sellan sabor y no se pasan de cocción.
  • Agregar los gambones al final: quedan tiernos, nunca gomosos.
  • Un reposo tapado de unos minutos: integra sabores y termina de cocinar sin fuego.

La cocina, paso a paso

Empezás con los chipirones limpios en una cacerola amplia, con apenas un chorrito de aceite de oliva. Los movés un par de minutos, hasta que vean cambiar de color. En ese momento entran las patatas chascadas y el sofrito que tengas preparado. Dejás el conjunto a fuego medio unos cinco minutos antes de sumar el caldo de pescado, cubriendo apenas las patatas. Ese paso previo es clave: si las llevás directo al líquido, el exterior se deshace mientras el centro queda crudo.

La cocción a fuego lento lleva unos quince minutos. Recién cuando las patatas entran en calor, pelás los gambones y los sumás a la olla junto con las judías verdes que ya tenés cocidas y cortadas en tiras. Apagás el fuego, tapás la cacerola y dejás reposar unos minutos. Las patatas guardan muchísimo calor y siguen cocinando con el vapor, así que los gambones quedan en su punto justo y el caldo se impregna de su sabor.

Cómo comerlo y con qué acompañarlo

En casa lo servimos de dos maneras, y las dos nos gustan. Mi vieja lo come a la antigua, con cuchara y mucho caldo, como un guiso clásico de puerto. Yo prefiero aplastar las patatas con el tenedor contra el fondo de la olla antes de servir, y me queda algo más espeso, casi una salsa rústica donde los chipirones y los gambones se mezclan con las judías. No hay forma equivocada, las dos son válidas y dependen del hambre que tengas.

Como el guiso ya lleva patatas y proteínas, alcanza con un entrante liviano antes. Unos mejillones al vapor con un hilo de limón, o una ensalada verde bien simple con cebolla y un buen chorro de aceite, son más que suficientes. Si querés cerrar el menú con algo dulce, un postre de cuchara tipo flan o arroz con leche va de maravillas porque no compite con el sabor del caldo.

Dónde comerlo si no querés cocinar

Para mí, este plato pide un bodegón con barra de madera, papel picado y un vino de la casa bien fresco. Si andás por Buenos Aires y te dan ganas de probarlo sin ensuciar la cocina, te recomiendo buscar en el centro un bodegón con guisos del día: suelen tener chipirones o calamares a la portuguesa que respetan bastante esta idea. En San Telmo y en La Boca hay varios que los sirven a precio razonable, alrededor de los doce mil pesos el plato con una copa de vino incluida. Cerca del puerto, en Mar del Plata, cualquier restaurante sobre la rambla lo prepara con la misma lógica pero con producto más fresco. Y si la propuesta es más informal, un clásico: en Mar del Plata también podés comerlo en el Puerto, en locales como los del barrio de Los Troncos o en zona de La Perla, donde el plato de chipirones guisados suele andar por los quince mil pesos. Pedí una mesa cerca de la ventana y dejá que el mar te haga el resto.

DR
Diego RobertsTurismo

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