Espírito Santo, el rincón del Sudeste brasileño que combina mar calmo, sierras coloridas y una cocina con identidad propia
Entre Rio de Janeiro y Bahía, el estado capixaba ofrece playas de oleaje moderado, la formación rocosa de Pedra Azul y una gastronomía que se distingue de la bahiana. Desde Argentina se llega con una conexión de menos de una hora desde Rio.

Lo vi desde la cubierta de un bote que salió temprano de Vila Velha: una franja de mar calmo, arenas claras y un horizonte que no tiene la masividad de las playas del sur de Bahía. Esa imagen resume buena parte de Espírito Santo, un estado del Sudeste brasileño que muchos argentinos todavía no tienen en el radar y que, sin embargo, está a poco más de un vuelo de conexión desde Rio de Janeiro.
Espírito Santo limita con Bahía, Minas Gerais y Rio de Janeiro. Su capital es Vitória, y la vecina Vila Velha concentra gran parte de la oferta costera, con playas amplias y oleaje moderado. La capital del estado, Vitória, funciona como base para moverse por toda la franja litoral y hacia el interior serrano.
De la costa a las sierras, en una hora
A unos sesenta kilómetros de la zona metropolitana, el paisaje cambia de golpe. Las sierras reciben al viajero con temperatura más fresca y una geografía distinta, donde manda Pedra Azul, una formación rocosa que varía de color a lo largo del día: verde, azul intenso y naranja según la posición del sol. Se trata de un fenómeno óptico que depende de la luz, así que cada visita entrega una postal diferente.
La región serrana completa la experiencia con agroturismo consolidado: hay lavandarios, productores de café de especialidad, queserías, embutidos artesanales y palmitos frescos, con recorridos que incluyen degustación y compra directa al productor.
Una gastronomía con sello propio
La cocina capixaba tiene identidad propia y se separa de la cocina bahiana. El plato central es la moqueca capixaba, que se diferencia de la versión bahiana por no llevar aceite de palma ni leche de coco. Según Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico del estado, se trata de "una preparación ligera y saludable" a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro.
- Volar hasta Rio de Janeiro o São Paulo y desde allí tomar una conexión al aeropuerto de Vitória: aproximadamente 45 minutos desde Rio y algo más de una hora desde São Paulo.
- Para quien prefiera ruta terrestre, son unas ocho horas por la costa desde la ciudad de Rio de Janeiro.
- La mejor puerta de entrada a las playas es Vila Velha, vecina a la capital Vitória.
- La excursión a Pedra Azul y las sierras se combina en una jornada con el agroturismo de la zona.
Para el lector argentino que ya conoce Buzios, Florianópolis o la costa bahiana, Espírito Santo aparece como una variante más serrana y menos masificada, donde la experiencia se arma combinando mar, montaña y mesa. Reservar al menos cinco días permite sumar playa en Vila Velha, una jornada entera en Pedra Azul y al menos una visita a una hacienda cafetalera con degustación incluida.
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